No Limit Texas Holdem

 
No Limit Texas Holdem


Título: No-Limit Texas Hold'em - A Complete Course
Autor: Angel Largay


El Mercado para los libros de estrategia de póquer puede parecer saturado, pero esto no para a autores y editoriales de poner más libros en los anaqueles. Uno de los más recientes en el desfile es del director de Poker Boot Camp Educational: Angel Largay. Sorpresivamente, No-Limit Texas Hold’Em- A Complete Course, aunque no ofrece nada excesivamente innovador, tuvo mi interés desde el principio hasta el final, ofreciendo bastantes toques que pueden ayudar a cualquiera a mejorar su juego.

Es bastante aparente al leer este libro que Largay ha sido un instructor de póquer por años. Su estilo de escritura evoca memorias de un profesor bondadoso y con conocimiento, pero uno que no acepta tonterías de sus alumnos. El explica cada concepto muy bien, proporcionando muchos ejemplos para llevarse a casa la puntuación. Y, como cualquier buen profesor, Largay llena el libro de quizes. Afortunadamente, cualquier horrible reminiscencia del colegio es evitada, ya que no los anuncia antes (no hay quizes sorpresa), pero él no puede agarrarte a través de las páginas para obligarte ha hacer la tarea.

El enfoque del libro se da en los juegos en efectivo de bajo límite de No-Limit Hold’Em, los cuales Largay llama “low-limit no-limit” (LLNL). Con LLNL, Largay se refiere a los juegos en vivo con cerca de $100-$200 de compra inicial máxima, pero sus enseñanzas pueden, con algo de esfuerzo, aplicarse hasta a los juegos de límites menores por internet. Para Largay, estos juegos de LLNL son los que más pueden generar y él diseña sus lecciones alrededor de las características únicas de estos juegos.

Mediante su admisión, Largay empieza con algunas lecciones básicas de conceptos tales como lectura de la mesa y contar las cartas, pero hasta un jugador experimentado se puede beneficiar de una revisión de estos conceptos. Una señal de que es buen profesor es que tiene la habilidad de que su audiencia entienda su estilo didáctico. Algunas personas ocupan que los lleven de la mano, algunos sólo necesitan que les indiquen la dirección correcta. Lo maravilloso de Largay es que, en un medio en donde tú no sabes exactamente quienes son tus estudiantes, él parece capaz de comunicarse de una manera que parece agradar tanto a novatos como a expertos. Por ejemplo, el capítulo acerca de los básicos, por ejemplo. Aunque puede ser una revisión completa para muchos, se lee rápidamente y se siente como una buena forma de ajustarse al intenso cardio que va ha venir.

Después de los básicos, Largay se mueve a un poco de matemática, detallando las estadísticas de un pote, la equidad del pote, las estadísticas de las cartas y conceptos similares, pero lo hace de una forma lo suficientemente simple para que inclusive alguien graduado en artes liberales pueda tener una comprensión firme de los conceptos.

La siguiente sección es tal vez, la más interesante, y un viraje radical del capítulo anterior. En el capítulo tres, Largay discute los cuatro diferentes tipos de jugadores que uno puede encontrar en las mesas. El se pasea ante los términos usuales, como el tallado-agresivo y el flojo-pasivo, pero examina más detalles de los que el escritor usual de póquer hace. En vez de solamente describir los diferentes estilos, él profundiza en los distintos perfiles psicológicos de la personalidad de cada jugador en un intento por explicar la forma en la cual ellos juegan y cómo es mejor combatirlos. Por ejemplo, en una historia (y sus historias de póquer son en realidad interesantes), él recuenta cómo un jugador particular le enseñó que él tenía la mejor mano, antes de que Largay siguiera la apuesta en el river, salvándole al autor $500. Historia extraña, sí, pero sirvió como un a excelente ilustración de cómo cierto tipo de jugador puede actuar y por qué.

Estos perfiles de jugador son utilizados a través del resto del libro mientras Largay discute cómo jugar cierto tipo de manos en específicos contextos. Pero más que dar al lector un esténcil ore-concebido para hacer un ejercicio robótico, él explica cómo su estrategia difiere basada en sus oponentes, así como de sus manos iniciales. El expone lo que, para muchos, podría parecer un juego poco ortodoxo (cojeando con ases?) pero él ilumina al lector de por qué tiene razones para jugar así. Nada se da sin una razón.

Para cerrar todo con una pequeña alabanza, Largay concluye sus lecciones con lo que llama “ejemplos de 4 formas”. En estos ejemplos, él muestra cómo jugaría manos ante cada uno de los cuatro estilos de jugador definidos anteriormente. Estas ilustraciones son invaluables, no sólo como lecciones acerca de cómo mejorar tu propio juego, pero también como una ventana a la mente del jugador de póquer profesional.

No-Limit Texas Hold’Em de Angel Largay no revoluciona, de ninguna forma, el mundo del póquer. Lo que hace para cualquier jugador, sin embargo, es tomar los conceptos y estrategias de póquer que previamente podrían haber estado flotando sin ninguna dirección y traerlos en conjunto como un paquete coherente. Con un estilo didáctico, aunque entendible y paciente. Largay guía a los lectores mediante su cerebro en un camino lógico y entretenido. Una de las más interesantes guías de póquer en bastante tiempo, No-Limit Texas Hold’Em vale la pena ser leída.